Reflexiona sobre cómo diferentes cosas pueden desplazar a tu familia, vuelve al orden de Dios para restaurar tu casa. La obligación del hombre de Dios es poner como prioridad a su familia antes que lo demás, ese es el diseño de Dios para nosotros.
Descubre cómo alinear vida y mensaje, pedir perdón y seguir a Yeshúa (Jesús) transforma tu hogar en una escuela viva de integridad. El mal ejemplo abre grietas en la paternidad: lo que ellos ven, hacen. Dios nos restaura para modelar vida, fe y verdad a nuestros hijos.